El cultivo de sandia apirena injertada, bajo invernadero, en el litorial mediterráneo español

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El fin primordial del injerto en los cultivos hortícolas es obtener resistencias a enfermedades del suelo y, por tanto, posibilitar el cultivo de ciertas especies en aquellos suelos que harían ese cultivo imposible.
El injerto es la unión de dos porciones de tejido vegetal viviente de modo que se unan, crezcan y se desarrollen como una sola planta (Hartmann y Kester, 1991).
Las finalidades del injerto pueden ser muy diversas (Hartmann y Kester, 1991):

  • Perpetuar clones que no pueden mantenerse con facilidad con otros procedimientos de multiplicación.
  • Cambiar los cultivares de plantas ya establecidas.
  • Acelerar la madurez reproductora de selecciones de plántulas obtenidas en programas de hibridación.
  • Obtener formas especiales de crecimiento de las plantas.
  • Estudiar enfermedades virales.
  • Obtener beneficios de ciertos patrones.

Se ha utilizado el injerto de sandía como método de multiplicación de sandía sin semilla. Los brotes obtenidos de la germinación in vitro de semillas triploides, después de su multiplicación se injertan sobre patrones resistentes para producir plantas clonales listas para trasplantar (Gao et al, 1988; Song et al, 1988).
El injerto, como método de lucha contra patógenos del suelo, tiene como finalidad evitar el contacto de la planta sensible con el agente patógeno. La variedad a cultivar se injerta sobre una planta resistente perteneciente a otra variedad, otra especie u otro género de la misma familia (Louvet,1974). El portainjertos resistente permanece sano y proporciona una alimentación normal a la planta, a la vez que la aísla del patógeno. En la mayoría de los casos se deja el sistema radicular del portainjertos y la parte aérea de la variedad.

Authors: 
Francisco Camacho Ferre
Authors: 
Eduardo J. Fernández Rodríguez
Publisher: 
Caja Rural de Almería
Year: 
2000